EL IRRITADOR: El más odiado de los desconocidos por Raúl Sobrino Jardines

EL IRRITADOR: El más odiado de los desconocidos por Raúl Sobrino Jardines

Titulo del libro: EL IRRITADOR: El más odiado de los desconocidos

Autor: Raúl Sobrino Jardines

Número de páginas: 574 páginas

Fecha de lanzamiento: May 15, 2017

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Raúl Sobrino Jardines con EL IRRITADOR: El más odiado de los desconocidos

El personaje de esta historia –y en la que la narrativa sobre hechos reales en la vida de la persona que escribe sobrepasa abrumadoramente a la ficción–, es la de un sujeto rebelde y fracasado socialmente que dejó a su país de origen para irse a vivir a los Estados Unidos, donde pasó los más de los años de su juventud sin que experimentara de ninguno de los mayores placeres que todos perseguimos, y como si el destino lo hubiera querido así para obligarlo a pensar en cosas en las que no hubiera pensado jamás de haber vivido de otra manera; una vida que no le daba nada significante de valor humano para que así no se desviara de su natural impulso de analizarlo todo. En medio de esa situación pasó por una serie de experiencias que lo absorbieron de lleno en una lucha ideológica dentro de sí mismo en la que se batía contra todas aquellas fuerzas que se oponían a la felicidad humana y que le cerraban pasos a los disfrutes de la vida que podían ser ganados gratuitamente y que sin embargo nos negamos obstinadamente a darnoslos unos a los otros por habernos hechos incapaces de entendernos. Esa misma lucha le permitió identificarse con las causas de la mujer, convencido de que solo liberando los instintos naturales de la mujer sería posible el que ellas pudieran lograr vivir en el mundo que merecen.
Hablamos de un personaje odiado y hostigado por todo el mundo y con una manera de pensar que no le permitía el poder asimilarse a un sistema social que le parecía absurdo y represivo, terminando sus últimos años viviendo como un indigente “intelectual” que lo analizaba todo a su alrededor, lo que lo llevó poco a poco a caer en un estado sicótico en el que no pudo luchar contra la persistencia de memorias que se les habían fijado, insistiendo permanentemente en acosarlo; memorias que los asaltaban constantemente ante la realidad de la vida en la que vivía; vida en la que carecía de actividades que pudieran ayudarlo a mantenerlas “dormidas”, apartándole su pensamiento de todas aquellas palabras, miradas y acciones que le recordaban las veces en que fuera ofendido; memorias que lo fueron arrebatando hasta llegar a perder el control de sí mismo al estar viviendo en un estado en el que ya no le importaba lo que pudiera pensar el resto si ya de todas maneras su existencia no era tomada en cuenta por nadie.